Ambitos educativos y familiares no cumplen rol de contención para
los jóvenes, que se acercan al consumo del alcohol y las drogas.
Madres de la Plaza anuncian que proseguirán con la identificación de "bocas" de venta de pasta base en la ciudad de Montevideo.
Tres
semanas después de haber entregado al Ministerio del Interior una lista
conteniendo 84 denuncias sobre lugares específicos de venta de pasta
base de cocaína en Montevideo y el interior del país, las Madres de la
Plaza -como se conoce al grupo de familiares vinculados a jóvenes y
adolescentes afectados por el consumo de esta droga- no ha recibido una
respuesta de las autoridades.
La situación fue puesta
en evidencia ayer, durante un foro sobre consumo de droga organizado por
entidades sociales y organismos oficiales, que sirvió como nuevo
diagnóstico del recurrente problema.
El 1°
de agosto, cuando las madres entregaron la denuncia, Sydney Ribeiro,
director Nacional de Policía, les dijo que primero investigarían y
después practicarían las detenciones. "Esa es la consigna y la orden del
ministro", les dijo el jerarca. Pero ayer, las madres dijeron que no
han recibido "ninguna respuesta" de las autoridades.
Este
ámbito de discusión resultó, sin embargo, incompleto, dado que no
concurrió ningún representante del sistema judicial del país.
Teniendo
en cuenta que la acción del Poder Judicial comprende una buena parte
del problema con las personas que consumen drogas, se advirtió esa
ausencia.
En el foro sobre el consumo de
droga, el sicólogo Eduardo De León sostuvo que en varias zonas de
Montevideo, jóvenes y adolescentes "deambulan" sin "contención" de parte
de los ámbitos educativos y familiares, lo cual calificó como un "grave
problema".
La Junta Departamental de
Montevideo fue el escenario del foro, organizado por las comisiones de
Juventud, Adolescencia e Infancia, y de Derechos Humanos y Desarrollo
Social del deliberativo comunal.
En esta
charla participaron los ediles y representantes de los ministerios del
Interior y de Salud Pública, de la Junta Nacional de Drogas, del
Instituto de la Niñez y la Adolescencia del Uruguay (INAU), de la ONG El
Abrojo y del Instituto de Investigación y Desarrollo.
En
ese encuentro el representante del INAU, sicólogo Alberto Suárez,
sostuvo que sería importante la creación de talleres preventivos en las
escuelas, aplicados a tareas de sensibilización con los alumnos de 5tos.
y 6tos. años y los propios padres. A la vez, instó a trabajar sobre la
familia del consumidor.
Suárez trabaja
sobre el uso y abuso de sustancias sicoactivas y, si bien definió a la
pasta base de cocaína como "la vedette" del momento, afirmó que el
principal consumo adictivo en el país es el alcohol -"y el que más daño
causa"- seguido por el tabaco, las anfetaminas, ubicándose más atrás la
marihuana y posteriormente la pasta base, "con una incidencia muy
menor".
SIN RESPUESTA. Esta dependencia del
INAU trata de mejorar la eficacia y eficiencia de sus intervenciones,
que en los últimos tiempos se han incrementado. "Por suerte ahora
tenemos educadores con formación específica, permitiendo el armado de
talleres eficaces", contó.
Lo que técnicamente se define como
consumo problemático de una sustancia, como por ejemplo el hecho de
tener que robar para ingerir la sustancia, frecuentemente se asocia al
consumo prolongado de la misma, dijo Suárez.
Posteriormente,
la integrante del grupo conocido como Madres de la Plaza, Rocío
Villamil, sostuvo que no han tenido respuesta alguna de las autoridades
del Ministerio del Interior a la gestión que hicieran entregando una
lista denunciando los lugares de expendio de pasta base de cocaína. "No
hemos tenido absolutamente ninguna respuesta", indicó Villamil.
A la vez, dijo que tanto con la Junta Nacional de Drogas como con la comisión de Derechos Humanos del Parlamento han tenido contactos, pero no así con el Ministerio del Interior ni con el Ministerio de Salud Pública.
"Vamos a seguir para adelante", advirtió Villamil, porque la organización que integra considera que "es un mecanismo de contención muy importante" y permite que "la familia se involucre con el problema".
"Eso no es poca cosa. Nosotros vamos a seguir con la movilización, denunciando, juntando direcciones", agregó luego.
Reiteró que la organización se propone entregar a la prensa toda la información que se ha puesto en manos de las autoridades nacionales.
Y dijo que no hacen las denuncias en forma individual como tampoco anónima, porque "en todo este tiempo no han dado resultados".
A la vez, dijo que tanto con la Junta Nacional de Drogas como con la comisión de Derechos Humanos del Parlamento han tenido contactos, pero no así con el Ministerio del Interior ni con el Ministerio de Salud Pública.
"Vamos a seguir para adelante", advirtió Villamil, porque la organización que integra considera que "es un mecanismo de contención muy importante" y permite que "la familia se involucre con el problema".
"Eso no es poca cosa. Nosotros vamos a seguir con la movilización, denunciando, juntando direcciones", agregó luego.
Reiteró que la organización se propone entregar a la prensa toda la información que se ha puesto en manos de las autoridades nacionales.
Y dijo que no hacen las denuncias en forma individual como tampoco anónima, porque "en todo este tiempo no han dado resultados".
LA
ENTRADA. En un sentido similar opinó el sociólogo Eduardo De León, del
Instituto de Investigación y Desarrollo (IDES), quien afirmó en el
evento que el alcoholismo "es la puerta de entrada" al consumo de la
pasta base de cocaína.
De León advirtió que en la etapa de
preadolescencia de las personas se ha detectado una grave vulnerabilidad
social sumada a una crisis motivacional, lo que según los estudios
enfrenta a los jóvenes a la droga.
Además, dijo que el sistema
educativo "no logra atraer la motivación" de las personas, lo que deriva
en que "deambulen por distintos lugares de la ciudad durante gran parte
del día".
"No hay contención ni en el sistema educativo ni en el hogar", afirmó.
De
León dio cuenta de que en el ámbito que integra se ha formado un grupo
de unos 1.400 vecinos con "liderazgo fuerte" en la zona, para actuar
como contención de los consumidores.
Al mismo tiempo, hay otro
grupo de 600 personas integrado por jóvenes y adolescentes para cumplir
tareas de "acercamiento" a aquellos, porque se entiende que será más
fácil con personas de edades próximas.
El punto de
vista de los representantes de los organismos del Poder Ejecutivo fue
aportado por el subsecretario de Salud Pública, Miguel Fernández
Galeano, y el secretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND),
Milton Romani.
Romani asignó prioridad en la consideración del
tema al alcoholismo. Según el secretario general de la JND, "afecta
seriamente" a los jóvenes de todo el país.
El jerarca apuntó luego
que si se piensa que el consumo, en este caso de pasta base, "lo
resolvemos en locales de encierro, no estamos resolviendo nada".
"El encierro o la internación para la desintoxicación, es una parte del tratamiento", afirmó el secretario general de la JND.
En
tanto, Fernández Galeano sostuvo que el gobierno se interesa porque
haya un compromiso en la sociedad para atender estas situaciones de
consumo, al tiempo que exhortó a no pensar en un modelo que funcione
como "asistencialista".
Indicó que la prioridad del gobierno es
"controlar la oferta, controlar la demanda y reducir el daño" sobre los
consumidores. Pidió encarar el problema desde la propia comunidad local,
con acciones descentralizadas.
"Hay que tener políticas públicas
de atención al problema sin discriminación de edad, situación social, o
exclusión por causas raciales", dijo el subsecretario.
Planteó
generar "una red asistencial pero de nada sirve si no contiene entornos
de apoyo, como instituciones educativas, clubes sociales, entidades
deportivas, que estén en los barrios para contener".
Fuente: Diario El País (19.08.2006)
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