El CENTRO DE ADICCIONES que funciona en el HOSPITAL ITALIANO:

Más de la mitad logran rehabilitarse en meses
DÉBORAH FRIEDMANN

Tienen varias cosas en común. Iban a liceo privado. Sus padres son profesionales, comerciantes, figuras públicas. Pertenecen a familias de nivel socioeconómico de medio para arriba. Son adictos a la pasta base que intentan salir del infierno.
En el Centro de Adicciones que funciona en el Hospital Italiano la mitad de los pacientes (51%) son adictos a la pasta base.
Pablo tiene 21 años y tuvo su primer contacto con la droga a los 15. Primero fue marihuana, después empezó a mezclarla con pasta base, hasta que la empezó a fumar solo pasta. Trabajaba y estudiaba periodismo. Tenía novia pero ella no consumía. Él lo hacía con una "barrita" con la que compartía horas de fútbol. La pasta le hizo perder amigos y trabajar para comprarla. Pasó de ser "un tipo alegre a un amargo".
Cerca de él está Santiago, que tiene 15 años y uno de consumo. Pasó por lo mismo que Pablo. Marihuana, "bazoco" (mezclada con pasta base) hasta que se quedó con la pasta. Para compararla robaba, rapiñaba. Y lo agarraron. La jueza de menores lo quería mandar a la Colonia Berro. Su madre, abogada, propuso internarlo en el Centro de Adicciones. La magistrada aceptó y Santiago entró. No le importaba rehabilitarse, sólo zafar de la Berro.
Así que ingresó con marihuana escondida. Se la detectaron en uno de los controles y lo suspendieron. "Me dijeron, cuando quieras salir en serio, volvé". Y regresó hace 20 días.
Mariana no entiende aún qué llevó a su hijo a ser adicto a la pasta base. Un matrimonio duradero, ambos profesionales, pilares de una familia que pensaba que esa droga era para niños "de la calle" o sin atención. Y les "tocó" a ellos.

Todos llegaron desesperados al Centro de Adicciones. Y algunos, hasta convirtieron en canción ese sentimiento.
Jamás pensé ver tanta oscuridad entre las sombras de este humo tan espeso. No pienso, no vivo, tampoco respeto.
Los adictos empiezan todos con un consumo experimental, que se instala en sus vidas en momentos de crisis, dice Carlos Cavasin, coordinador del Centro. Y después siguen por la mecánica de la propia sustancia.

La pasta base impacta en el cerebro a los 3 segundos de consumirla, sus efectos duran entre 5 y 7 minutos y después viene la "fisura": una angustia, que lleva a consumir otra vez.
Cuando la pasta base se introdujo en Uruguay, en 2002, se instaló en los grupos de nivel socioeconómico más bajo. Hoy, la experiencia de Cavasin dice que no distingue nivel cultural ni de poder adquisitivo.

Una dosis cuesta $ 50. Un gramo de cocaína $ 500. "No siempre está disponible el dinero para comprar un gramo y se ha ido subiendo en la escala socioeconómica", afirma.
Ya no me cabe esta sociedad. Quiero salir y no sé adónde mirar. De a poco yo siento que estoy perdiendo. Cuándo encontraré la luz de ese camino. Quiero sentir....Quiero vivir de nuevo.
En tratamiento. Quienes ingresan al Centro de Adicciones lo hacen únicamente de forma voluntaria, explica Mónica Iribarne, coordinadora adjunta del centro. Antes hicieron lo que los especialistas denominan "un click".

Es lo que viene después de haber perdido conquistas sociales: estudios, trabajo, amistades, peleas familiares. Cuando caen bien abajo hacen un click. Pablo tocó fondo y se lo dijo a su padre. Hizo su despedida personal de la droga y decidió tratarse.

El Centro de Adicciones tiene varias modalidades, ambulatorias e internación. En la primera consulta (que es gratuita) se decide cuál será el régimen de tratamiento.

Para esto es fundamental la frecuencia de consumo. Cuando uno piensa en pasta base, dice Cavasin, se imagina a personas que consumen sin cesar. Y eso no necesariamente siempre es así.
Entre sus pacientes hay consumidores de viernes y sábado. Personas que mantienen su vida laboral y familiar y uno o dos días donde la pasta base puede más. Uno de ellos por ejemplo, es un joven de 34 años, que tiene su pareja y está durante la semana "sobreocupado": trabaja hasta las 11 de la noche. Los sábados consume, así que ese es el día que pasa en el Centro de Adicciones.

El modelo que llevan adelante es cognitivo-conductual. "Sufren el síndrome de abstinencia de la droga. Lo contrarrestamos con ayuda psicológica todo el tiempo, con medicación - en caso de ser necesario- y con actividades durante todo el día", explica Cavasin. A diferencia de otros centros, en éste no se utiliza marihuana para amortiguar los síntomas de la abstinencia. "Acá es cero consumo", explican. Lo que sí permiten a sus pacientes es fumar tabaco.

Si hoy estuvieran a mi lado me gustaría que las cosas vuelvan a ser como antes y no volverlas a perder como antes.
Lo más complicado son los primeros 20 días de abstinencia. Angustia, depresión, sudoración, excitación, agresividad verbal, son algunos de los síntomas que se reiteran entre los pacientes."Hemos tenido casos que se dan la cabeza contra la pared o dan puñetazos", cuenta el psicólogo Cavasin.

-¿Y cómo lo manejan?
-Hablándoles. A veces es insuficiente y además requieren una medicación. Es el último recurso y no es lo habitual, dice Cavasin.
Santiago no la está pasando bien. Reconoce que pensó que no podía cuando luego de internarse falleció un familiar cercano. Pero no cayó. Emiliano, otro de los internos, le "bancó la cabeza" y entre eso y la contención profesional, hoy sigue dispuesto a que la pasta base sea parte de su historia.

En el tratamiento los pacientes pueden mirar televisión, escuchar radio y leer los diarios. Lo que tienen restringido son las llamadas telefónicas -sólo a familiares directos- y también las visitas, que son los domingos de tarde.
La familia es para los especialistas un "pilar fundamental". "La familia tiene también conflictos y tensiones que en ocasiones actúan como disparadores de la droga", dice Cavasin. En estos casos, la familia es, en general, quien paga el tratamiento, así que están más que involucrados. Además, cuando salen del período de internación sus familiares los traen y llevan del centro, no pueden manejar dinero y son sus seres más cercanos quienes controlan que no se junten con quienes antes consumían.

Para muchos de los pacientes, su familia es también la motivación para salir.
Ojitos claros guíame. Mejillas rojas y grandes besaré. Pequeña dama que me hace pensar. Y quedo como un loco cuando dices papá.
de la burbuja. El proceso de dejar la pasta base no es fácil pero los adictos que estaban el viernes de tarde en el Centro lo vivían con cierta alegría. Sobre todo con esperanzas de recuperar lo que dejaron afuera. Lo que tenían antes de meterse en la pasta base.

Pablo sabe que en el Centro vive en "una burbuja" y que sólo está en él "rescatarse". Pero también dice orgulloso que su novia lo está esperando. Que sus ganas de estudiar periodismo deportivo regresaron. Que los amigos que había perdido, están volviendo. Y que sus padres lo apoyan.

Santiago extraña estar en su casa. Piensa más en los amigos que recuperará que en los que perdió. Mariana ya tiene a su hijo de alta, que cambió "muchísimo": mejoró su carácter y dejó a sus viejos amigos del liceo privado, con quienes consumía. Y mientras habla, está tranquila. Él la espera en casa.
Mucha actividad física y psicoterapia

QUE ES El Centro de Adicciones que funciona en el Hospital Italiano; es un centro de rehabilitación psicomédica con internación de hasta 60 días para personas con adicción a sustancias psicoactivas como pasta base, marihuana, cocaína, alcohol, estimulantes, analgésicos, entre otros.

OBJETIVOS Buscan lograr una desintoxicación controlada, recuperar lo que la droga le quitó al paciente, restablecer la autoestima de la persona y ofrecer una guía terapéutica para la familia integrándola a la recuperación.

PERSONAL Allí trabajan 17 personas entre profesores, psicólogos y psiquiatras.

DIAGNÓSTICO Es una primer consulta evaluatoria y es gratis.

EXTERNA Es una consulta de 45 minutos de duración para personas que están en una fase inicial ($ 600).

AMBULATORIO Hay dos modalidades, de día y de noche. Dura 10 horas. Los que van durante el día realizan todas las actividades y hay quienes hacen su vida normal de día y pasan ahí la noche, cuando es su punto crítico de consumo. El tratamiento de día de lunes a sábado cuesta $ 3.500 por semana y el nocturno, también de seis días sale $ 2.500 por semana.

INTERNACIÓN Tiene como objeto eliminar el síndrome de abstinencia física y psicológica. Cuesta $ 1.300 por día con cuatro comidas diarias y todas las actividades.

PLAN Los internos, y los que van al centro de día, comienzan su jornada a las 8 y 30 cuando desayunan. Tienen dos sesiones por día, de una hora y media, de psicoterapia grupal. Hacen terapia de forma individual dos o tres veces por semana.

EJERCICIO Hacen dos horas de aparatos por día. Tienen expresión corporal, Tai-chi, Aikido y les practican Reiky y van a un taller de expresión plástica.

CLAVE Una de las claves es que tienen muy poco tiempo libre. También un muy buen descanso (se duermen a las 23 horas).
La norma, que haya "caídas"

Para los especialistas del Centro de Adicciones en el Hospital Italiano las "caídas" de los pacientes son algo esperado. En un período de seis meses, lo "habitual" es que haya un promedio de tres "caídas", es decir episodios de consumo. Son para los especialistas algo "menor" y discontinuo. Y cuando eso pasa, en general vuelven. "El fantasma de la droga va a quedar por muchos años", señalan.
"Lo más frecuente es el deterioro reversible"
Notan una cierta lentitud mental, pero que retrocede

En los primeros tiempos, los adictos a la pasta base que abandonan de golpe la droga están "todo el tiempo" pensando en ella y en el impulso de consumir, explica Carlos Cavasin, director del Centro de Adicciones.

"Ya a los 30 días ves que el impulso de consumir son dos, tres o cinco veces por día. Buscamos que se vaya perdiendo el registro de la memoria de la droga", señala el especialista.
Con el tratamiento, en tres meses los pacientes sienten ese impulso de consumir dos o tres veces por semana, que es mucho más fácil de controlar. "
Si muchas veces durante el día tenés ganas, llega un momento que el control fracasa y vas a consumir", indica Cavasin.

La experiencia del Centro del Hospital Italiano es que las secuelas que quedan en los pacientes son menores a las que generalmente se señalan. "Encontramos pacientes que pueden venir con algún tipo de lentitud mental, pero que rápidamente se recuperan. Lo más frecuente es el deterioro reversible", insiste.
De todos modos, aclaran que han visto pacientes con un deterioro de vínculos muy importante, donde perdieron su familia, trabajo y vivienda. En esos casos "se instalan patologías mentales. Pero son casos límites, no muy frecuentes".
En los próximos días, ingresará un muchacho que se alejó de todo y estuvo cinco meses en situación de calle.

Fuente: Diario El País

1 comentario:

  1. esty arrto de cosumir y quiero dejarla ya antes q ella me deje ami me quiero internar urgente

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